Enseñanza y ejemplo de vida Por EDUARDO SANTOS Caminar seis kilómetros de terracería o levantarse a las cuatro de la mañana de lunes a viernes no son motivos suficientes para desdibujar una sonrisa que se ha formado tras diez años de impartir clases en el ejido Rincón Colorado. Estéfana Pachicano Alvarado tiene 16 años en la docencia y dos lustros de éstos los ha dedicado al ejido donde atiende a los pequeños de primero al tercer grado de primaria. La maestra Fanny, como todos sus alumnos la conocen, vive en el ejido 28 de Agosto, el cual queda a una hora de distancia de su lugar de trabajo, por lo que de lunes a viernes, son seguras las caminatas por terracería, las desmañanadas y horas de espera por el camión. "Mi día empieza cuando me levanto a las cuatro de la mañana a hacer lonches, el de mi esposo, el mío, a preparar la ropa de mis hijos, tengo dos niños en la secundaria del ejido 28 de Agosto, tengo una hija en la primaria y una sobrina que vive conmigo que también va en la primaria además de mi niña chiquita, esa si me la traigo al kinder aquí", comenta. A las 6:45 horas la maestra Pachicano espera el camión que la deja en la carretera, luego de una hora con diez minutos de camino, luego con su pequeña en los hombros cruza un camino brechado de alrededor de tres kilómetros para llegar a la escuela, por la tarde, esta travesía se repite a las 16:00 horas, cuando parte para su hogar. "Si el sol está muy fuerte nos ponemos cachucha y si traigo tacones, me pongo unos zapatos bajitos, cargamos con todo", señala. Pachicano Alvarado recuerda que cuando llegó a aquella población era la única maestra, que era época de lluvias y que también estaba embarazada. "Yo quiero mucho esta comunidad, porque tenía muy pocos años de servicio cuando llegué aquí y como mis alumnos sabían de mi estado me encaminaban para irme a mi casa, hasta la carretera, en un burrito". El trabajo no termina para la maestra Fanny al salir de la escuela, pues cuando llega a su casa, alrededor de las 18:00 horas, comienza a lavar ropa, a planchar, a hacer la tarea con sus hijos, preparar la cena y alistar el material de clases del día siguiente para comenzar a dormir a las 22:00 horas. Pese a todo el tiempo que la maestra pasa caminando o en el camión para poder llegar a la escuela, el presente es lo mejor para ella, pues en el pasado dio clases por la carretera a Zacatecas y ahí tenía que quedarse toda la semana. "Desde que yo estaba en tercer año de primaria yo dije que iba a ser maestra, creo que eso lo traje siempre, llegué a secundaria y mamá no quería, decía que para qué si a mi me iban a mantener". Estéfana Pachicano Alvarado se desempeñó anteriormente como maestra en ejidos como Agua Nueva, Presa de los Muchachos, Jazminal y Punta de Santa Elena. "Dar clases es algo muy bonito, a mi me gusta demasiado, porque aquí con los niños se olvida uno por completo del mundo, de los problemas que carga, se va el tiempo rápido; estoy muy feliz con mi profesión, con mi carrera y la quiero mucho", concluye. (PUBLICADO EN PALABRA)
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